Si el apareamiento ha sido un éxito, transcurrido una semana, desde que los reproductores canarios conviven juntos, se procederá a la puesta de huevos. Una hembra pone entre tres a cinco huevos de media, aunque existen ejemplares que superan esa cantidad.

En el mercado existen numerosos materiales de gran utilidad en la construcción del ponedero, de una parte, tenemos el nido artificial, son elementos en forma oval, realizados con diferentes materiales: plásticos, esparto o acero; de otra, están los soportes, adaptados para la sujeción del nido, pueden ser de interior o exterior, este último recomendable para jaulas de dimensiones más reducidas.

Es necesario suministrar algún material, como pelo de cabra o pelote, así la hembra lo insertará en el nido artificial, construyendo una cama muy acogedora para los futuros polluelos. Algunas hembras construyen el nidal en varias ocasiones, desperdiciando material suministrado, esta conducta no debe desesperar al criador, ya que cuando la postura esté próxima confeccionarán el nido definitivo.

Tras la construcción, la hembra comienza a poner los huevos fertilizados, a intervalo de uno diario, aunque, en ocasiones, puede descansar un día y seguir al siguiente con la puesta. Es aconsejable irlos retirando del nidal, para ponerlos al tercer o cuarto día, con eso conseguiremos que la eclosión de todos los huevos se produzca en la misma fecha, de lo contrario, algunos pichones nacen antes, son más fuertes y tienen más posibilidades de supervivencia, ya que imposibilitan la alimentación a los de menor edad. En el mercado existen huevos de plástico en sustitución de los que se vayan retirando.

Algunas hembras tienen dificultad en poner los huevos, bien porque no es lo suficientemente madura, bien porque el apareamiento se ha producido antes de tiempo, en estos casos, es necesario una actuación rápida ya que está en peligro la vida de la canaria, debemos alojarla en un lugar cálido, es conveniente suministrarle alguna fuente de calor, por ejemplo, una manta eléctrica; retiraremos los posaderos para que se aloje en ella, se trata de que el calor le ayude a dilatar y expulsar el huevo. Debemos proporcionarle, vía oral, un par de gotas de aceite de ricino, incluso se puede introducir en la cloaca, para una mejor lubricación, siempre con sumo cuidado, ya que una mala manipulación daría lugar a que el huevo rompa en su interior, con consecuencias fatales para el ave.

Una vez finalizada la puesta, se produce el fenómeno de la incubación, la hembra permanece, durante la mayor parte del tiempo, incubando, así trasmite el calor que necesitan los huevos para el desarrollo del embrión. Este fenómeno dura trece días y será a partir del sexto o séptimo día, cuando cambiarán a color oscuro, siendo un indicativo de que están fertilizados.

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